martes, 4 de noviembre de 2014

Mujer tierra



Mujer circular
mujer elipse
mujer con curvas de nivel,
círculos sucesivos que se expanden
o contraen,
teorema dilatado
y que ofusca la razón.

Mujer meridiano
mujer paralelo,
líneas ecuatoriales
del norte hasta el sur.

Mujer valle
de humedad relativa,
llanuras en llamas
sin hallarse en verano,
invierno calígine
subterráneo y freático,
de collados en lanza
dispuesto a herir.

Mujer tierra
Mujer luna
Mujer agua
Mujer sol,

Mujer sanadora
savia de la tierra,
peces son sus dedos
en ensenadas salitres,
vuelo de alondra
solitaria y humana
llamando las lluvias,
allegando el temporal.

Risa en parábola
concéntrica y desnuda,
su cadera es un sismo
que altera los ocasos,
el alba se enreda
en los cabellos lucernas,
ecuménica musa
de cóncavo y convexo,
orbicular su pupila
su beso
su entrega
nada en ella es plano
ni siquiera el corazón.



miércoles, 29 de octubre de 2014

Sin puertas





Las hojas hacia el alma
de par en par,
abatir de marcos
dinteles agotados por celo baladí,

permea
luz y lluvia
canto y primavera,

los muros de otrora
plomizos y con liquen
eructan su nostalgia,
plañen sus antojos en suspiros
y en esporas de sonrisas
se multiplican por las venas,

arabescos de ilusiones
en el fandango de los tiempos,
estimulan la lisonja
por amar y por vivir.

¡Oh, rubor de media tarde!

Platea con aromas de ósculos eternos
claustros congelados
y en el pretil de la mirada,
góndolas de agua
y al medio
el campanario con tañer de nochebuena,
endulza cada instante
con acordes sibilinos,
_ Te amos_ emplumados
sobrevuelan los enojos,
germinando entre los labios
un rumor de fe,
bisbiseos de canciones,
nombres con valor.


domingo, 5 de octubre de 2014

Tres versos y el amor






_Otea  y rasga los vacíos_,

desarme de ventanas
azotadas por escombros,
barrida la omisión con el soplo de la risa
en el reacomodo de los úteros,
hay vientres acústicos  sin rastros de notas
predispuestos a la metáfora
en orgasmos de sueños
al revoloteo por sus estancias.

_Panel de luz entre las sombras_,

un  cóncavo de palabras
inundado de letras,  
chapotea la lengua
pletórica de oxígeno,
tañer de un campanario
bajo los convexos que se erizan,
cuernos emotivos
a la convicción de los antojos
que denigran
del silencio y de las lágrimas.

_Cobertor para los pensamientos desnudos_,

se estremecen los andamios,
pincelar de las paredes
con los colores de la piel,
multitud de sollozos eruptivos
humedecen los nichos insociables,
acicalan con pulcritud
los puntos cardinales
que concentran las miradas,
los leños maduros
y la hornilla sin pavesas
serán lumbre y calor ,
para los espíritus errantes
que confluyen
en un despeje de tristezas,
huérfanas de nombres.



martes, 23 de septiembre de 2014

En la cárcel del silencio




Apenas el arrullo de las auras y los cipreses
y el albergue escuálido
de unas doradas briznas,

tan desnudo de la vida
y la vida desnuda en su piel,
polvo trocado en un cuerpo
y un cuerpo rendido ante el polvo,

dolor y angustia en arabescos  
sobre su lomo se extienden,
nada es y la nada, es su mayor empeño …

Cárcel de delicado aroma
y hospicio para el canto arisco,
su piar es un aria sin cálamos...
prosapia que encumbró los cielos.



viernes, 19 de septiembre de 2014

Incienso





Posicionados en el amor, 
son tótem en la multitud
y tañidos en el silencio, 
campanas que se agitan 
a las sacudidas del hambre 
llamando a la oración 
en horas de apatía.

Sin rezos que ultrajen la fe desmemoriada,
concilian 
entre la soledad patrimonial
y los introspectivos apegos 
que se arrinconan callados
en el rabillo del alma. 

Expansible incienso
en la mirada dubitativa

duplo de liras
infestadas de otoños, 
alfa y omega para todos los calendarios
vistos a través de una lágrima
y del latido febril
que galopó sus voces… 

Al filo de la media noche.




sábado, 13 de septiembre de 2014

El ánfora






Del ánfora 
solo quedan los retales,
tanta veces 
agua dulce a los silencios,
atávica escultura 
estrujada entre los labios
y en ciclos disecada 
hoy,
se escurre en fino sílice
adoquinando las entrañas
de otro océano. 





domingo, 31 de agosto de 2014

Él





Alguna tarde
caminaré entre la hojarasca que conmueve 
crepita, con esa piel de silencios,
mi sonrisa 
abrirá sus pestillos
y las huellas de mis pies, húmedas,
serán secas 
en la concavidad de sus deseos,

sin resacas de otrora,
el vino que se vierta en nuestras copas
mitigará la sed de los veranos,
doseles inútiles enjugarán los ojos,
vidrieras translúcidas
permeables al universo de las almas,
palabras hendidas 
salpicarán sus aromas, 
grutas que amanecerán con lluvia
cántaros de miel, 
adobo generoso
al insulso de los tiempos.

En alguna tarde, él
será mi sol de los venados
y en la estepa madura de su nombre 
pacerán mis años,
gacela entre sus ramas.