jueves, 17 de marzo de 2016

Así es el amor




Un instante inmovilizado el tiempo
y esa mirada que traza un destino.

Permite coincidir la nostalgia que acorrala
con la ruta de tus ojos
en la alborada de esos párpados
desplazados de tristeza
y que perturban mis preceptos,
veinticuatro horas de vida y siete días de indulgencias
que incluyan el día domingo
y que ese orgullo se arrodille
a la insistencia de mis suspiros. 

Íntima locura y que crece a borbollones,
no hay puente que atenúe la descarga contra el alma,
las notas de tu voz
alondras al surcar distancias
 las escucha mi corazón en la algarabía de tus huellas.

Artesana de la palabra, mi boca borda los sueños
y mis labios sellan fisuras
en las roturas de nuestros nombres,
sombras bajo la piel,  insurrectas sobrevuelan
la entraña que me reconoce
al demandar la salida.

Hay un tejido que entibia la candidez de este murmullo,
se desnuda del deseo y del ímpetu de los sentidos,
trama urdida de fe y que sostiene con alfileres
al verbo que se ramifica en diagramas por las venas
son ascuas con luz de tu fuego, ávidas en mis pupilas
copado de otoños nuestros,
lluvia en millar de canciones.


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A la memoria del padre de mi hija







sábado, 5 de marzo de 2016

Intuición




Las sombras ocultan el miedo que se mece infame
                                          entre airadas voces,
las sombras susurran tu nombre, hienden y salan
                                          la pulcritud de tu espíritu,
las sombras huelen las quejas, incertidumbre y lágrima
                                          sazonan su potaje,
las sombras, murales de las calles, sístole y diástole
                                          a cada pestañeo,
las sombras,  gargantillas de ojos que adornan las ventanas
y se cuelgan burlonas
en los aleros de la media noche.

Las sombras, el miedo, tu nombre, mi amor
rosario de cuentas,  alas en la invidencia de mis labios.
Las sombras, en la oscuridad disipan su talla, se arrodillan
la aldaba enciende en sus sienes, pabilos de emoción.

Las sombras, tu pena y mis brazos, trinitaria fórmula,
tu mirada un lápiz que escribe, tu piel soneto húmedo
                                         que tiñe la noche…

Un verso claro inhibe el silencio,
las sombras, tu rostro y el cielo…

¡El párpado tiembla, tu lágrima y yo!

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(La intuición de las madres con sus hijos, nunca falla)








  

jueves, 18 de febrero de 2016

Cuentas Claras





Aún hoy, el sentimiento sobrevive.

Se, de los balances negativos en mis ojos,
ya no hay nada de mí
para distribuir entre los suspiros.

Al término del mes
dos números no fueron suficientes
para certificarle al amor
la trascendencia de su entrega…

¡No!, no hubo ganancia ocasional.

Sin tiempo y sin espacios
que acercaran voluntades,
faltaron besos que atestiguaran compromisos.

Apuntalar columnas en la fábrica de sueños
requiere de corazones nobles,
de madera dulce, de madera recia,
madera de cipreses o de acacias.

¡Ay!, lamentable pérdida a esta fecha.

¿De qué sirve convocarte a nueva junta?

La sonrisa recoge el silbido
en la refracción de mi nombre,
rueda por mis hombros, el ayer
se va con labios secos,
golpe certero a la ilusión
en un febrero con balance en rojo.

Cancelada la asamblea de la piel,
no hubo acuerdos,
ambivalentes en las miradas,

tu pestañear y mi boca.



martes, 16 de febrero de 2016

Clavos en mi espíritu




  

Se agazapa entre las voces que ignoran su latido
y con ese  miedo que le llueve
en las esquinas de las lágrimas,
un elipse se retrae,
exiguo reflejo
entre criaturas hambrientas de reposo,
pintura exotérica de las puertas
deshidratada por los que pagan,
se disuelve 
entre un bosque de carne,
la devoran como a pájaro herido,
con el ímpetu 
de una sociedad civilizada.




viernes, 12 de febrero de 2016

Dulce, no eres bueno



Navego la noche,
su carne, salmuera de insomnios
mi sangre, dulce de amores
 bajo la palabra del páncreas
vierto en sus fuentes
su leche favorita,
tener conciencia de guardabosques
salvaguarda las visiones 
de la madre naturaleza,
al descuido
arriban los picos,
se alimentan de la miel de vida,
un fantasma conocido
porfía en su tiempo,
decantar el estuario de los ancestros.




martes, 9 de febrero de 2016

Motivos




Refundidos en los pliegues de mis horas
yacen los motivos,
dilatan el aroma del seudónimo que oculta tu nombre,
esa leve esencia de poesía
que llega con cada inspiración
y se desplaza rauda
al origen de mi ausencia.

Leo versos, escribo versos, busco versos
y todas esas estructuras tan disimiles
puntean la ruta a seguir,
mis talones no se alteran y desnudos,
surcan el barrizal de interrogantes
que congela la paz
de mi memoria.

Huelo tu sombra, imágenes a colores se abalanzan
y condenan mi alma a la policromía de tus ojos,
escucho cantos, adelgazan la indiferencia
y esa musicalidad tan tuya,  
rectifica las fórmulas
que decantan sin alterar
lo tangible de mi afecto.



domingo, 7 de febrero de 2016

Seguir viviendo



La emoción nos hiere la entraña 
al escribirle a la vida
y estas horas sabatinas 
soplan en los cabellos
un ocaso color naranja
que huele a mangos de azúcar,
a ropas secas al sol,
a trinos que cabecean 
en el encordado de pestañas,
a las risas y a las rondas 
de un puñado de cándidos,
 inefable algarabía de una veintena de ojos
que se agazapan en los bolsillos
de la noche que se vierte.

Me desnudo de la nostalgia
de los olvidos y de los silencios,
expuesta yace la piel 
a la lluvia de la palabra,
 burbujea entre los poros, 
perfumes de otrora dicha
en reminiscencia de esa luz
en que fallecen las formas,
 equilibrio de la razón 
en la calidez de un abrazo,
oxígeno fundamental
en horas abusivas.

Se enjugan las vísceras
atravesadas de sermones
y se humedece de suspiros
el nido de las mariposas...

¡No más vientres confundidos 
por amaneceres helados!,
ni de gargantas trancadas 
por el filo de los enojos.
La luz que se despierta 
al amanecer de mi nombre,
arrulla rostros de luna
entre miradas de vino,
verdades que tienen alas 
y que ahondan los silencios
en espacios desgastados
por las omisiones del egoísmo.

El amor alimenta las aves 
que vuelan bajo los párpados
y tañe en lo profundo 
la campana ronca del hombre,
se ahuyenta la afonía 
en las bocas que sonríen
y se suicida el dolor
ante  el perdón y el olvido.