miércoles, 10 de agosto de 2016

De mi sangre





Palabra y caricia 
ropajes que invisten su esencia de mujer,
juvenil ensueño de primavera que deslumbra
en el tiempo del desamor…

Legado y cansancio
hilo conductor del verbo que fue vientre y vida,
invierno que aguarda la sombra del ocaso
para invernar por los siglos de los siglos…

Cada minuto es oro y es vida,
diademas de mi sangre ceñidas 
en equidistantes calendarios…

Y yo, 
camino por sus playas
sintiendo en mi entraña
el dolor de la impotencia.




De mi carne



El amor ronronea
gira y gira en círculos cromáticos,
sacude los cabellos
y se desliza en vertical,
es participio del verbo
al erosionar la piel,
universo real 
en el temblor de las pestañas,
bagaje de sueños
en el vivero de la carne,
desanuda la angustia
atada a los tobillos.

Amor a escala algebraica,
se suma, se resta, se divide
o se multiplica,
ambivalentes grados de afectos
en el devenir de la horas
y de los seres,
calendarios disonantes por el tiempo
se besan
se saludan y se despiden,
el brillo de la pupila
a dúo con la sonrisa
adoquinan la ruta
para una lágrima 
que se escapa entre los dedos. 




domingo, 7 de agosto de 2016

Nocturnal




La noche huele a palabras sin cadencia,
falta ortografía en cada hora
y en el instante en que respiro
son aromas diferentes
lo que humedecen mis ojos de exilio.

Guarda la calle, ecos del silencio
y se asegura que las esquinas
no barran el humor de tu opacidad,
trashumante ardor en las pestañas
deja libre de lingüística la mirada.

Reniego de los muros y sus vitrales
castran los colores y eliminan las formas,
las memorias se arrinconan,
roto el bolsillo cosido al lado izquierdo 
se pierde el amor en el negrolimpio de agosto. 



miércoles, 3 de agosto de 2016

Julio ausente




La puerta cruje,
presume la ausencia
y se consume el vacío con mi último paso,
al cerrar sus hojas que escudan silencios
a prisa e iracundo
emigra el reproche,
el pelo en cascada abraza la espalda
y la austeridad de la tarde
apostilla las sombras, 
versos al margen que fueron coctel,
sorbos de amor 
en copas distantes.


domingo, 17 de julio de 2016

Teoría de la relatividad en un poema




El tiempo factura
y cada  quien paga una cuota,
navegan su propia goleta.

Se nace y es ese llanto una firma,
avala
la bitácora de nuestros navíos.

Regente de los caminos asegura
pender en las horas
risas o lágrimas,
vestigios del paso en el adoquín de los sueños,
verbos conjugados
en el horros de conciencia  
o en esos silencios,
lívidas bandadas detrás de las muros,
negras fachadas de melancolías.

El tiempo, pincel del ocaso
en trazos alegres,
huellas de besos, de risas, de amores,
de estaciones doradas,
mariposas que encontraron su huerto
en una entraña encendida,
vuelos siderales del alma y la carne
y licor de las vid
en la cocción del instinto.

Matiza de sombras a la palabra suicida
y levanta las lozas del piso que tiembla
al danzar una lágrima,
vocifera su orgullo
en el umbral de los labios,
arropa la piel con pliegues sedientos
y resta la fuerza
al dínamo del suspiro.

El tiempo, juez que sentencia
si tu abrazo acoge mis huesos de letras
o si levanta tapias
entre tu verso y este poema.





lunes, 4 de julio de 2016

Folios en blanco






Escindida,

no soy parte de la enclítica 
del verso construido,
se destrozan los acentos
y despacio,
muy lentamente
me posiciono de las letras 
que invernan hace tiempos
en las cuencas de la utopía.

Recopilo abecedarios
y los ordeno 
en tableros disonantes, 
sin espacios de ningún matiz 
para esas comas 
y esos puntos
de insurrectos egoísmos.

Rimas insospechadas
de sonetos calculados,
teclean mis dedos 
decenas de traducciones,
advierten 
notas foráneas
de labios que hoy me fruncen
de sonrisas intangibles.

Sábado desnudo






Impedidos a las voces que nos emigran
los ojos son oídos,
escenarios de sombras y de frío
que se fortifican
con la mies de las distancias.

Desnudas  
las sienes de tu nombre
y te coronas con el himno de lo humano,
unges el temblor de mis olvidos
con la magia de la noche
y en el verano estepario
los oasis se multiplican,
agua inmaculada que calma la sed
de nuestros años.

Verte desposeído de las insignias que te persiguen
me permite ejercer,
se escurren con ansias por la verticalidad de la luz
el  lino tejido de heridas
y expone a tu juicio
esta vida confesa,
custodia del amor para el que arriba
con un has de amaneceres
como dote a la dicha.

Reconocer el fondo de la fuente con sus filos
nos anuncia losas sueltas,
será tu boca la que fije sus dinteles
en la arisca travesía
y sea el  fuego de tu vientre
el crisol donde arrodille mis pecados
y que no haya más notas
que el eco de tus pasos
en la solemne capilla resguardada
de mis miedos.