miércoles, 8 de febrero de 2017

Después de la hora nona





El viento de la sabana burla las faldas,
su hálito yerto se tamiza.

En la hora de los diques
ríos humanos confluyen en vértigo,
ocasos en desbandada
es ganancia de transportadores,
cuerpos infestados de sal
sin cantos de pez en las redes,
vaivén de hastío sobre un mar de asfalto
una hora o quizás tres.

La tarde bosteza, eriza su piel naranja
transeúnte en casa
camina tranquila al desplegar las sombras.

Mi cuerpo, atrapado en nieve
se siente óbice,
grita
cambia su membrana de matiz…

¡Sí!
él tiene el don de rescatarme
de mi mirada asombrada,
su sonrisa
diluye las tinieblas,   
demasiado cerca para que mis palabras
anuden en la hora última
la polifonía de su voz. 





sábado, 28 de enero de 2017

Mi amado




Amado
es esa mirada que asalta la distancia
en la fracción que delata los eneros,
su silencio invita a la adhesión
al partido de la fe,
inviste
con la camisa del color de los crepúsculos
e instiga con la sonrisa
al generoso desafío del sentimiento.

No sabe de metáforas y de Neruda
apenas fue un regalo
sus Veinte Poemas de Amor.

Mi amado
degusta la palabra que aflora natural
de la razón y del espíritu,
del norte al corazón
y del sur al vientre
es río de agua dulce, augusta y sonora
 baña las paredes de la melancolía
y la pinta con el matiz de la alborada.

Ignora que mi carne es poesía
y que mi voz 
ha tañido versos medio siglo,
le eriza la piel
cada verso que le suscribe mi boca
y mis manos, herramientas
siembran letras a lo largo y a lo ancho
de sus caminos colmados de cipreses,
se olvidan las fatigas
y aquellas heridas cubiertas de abrojos.

Teje a diario palios de protección
y me invita a su hogar muy cerca del fuego,
humecta mis riberas con color azul
desnuda los huesos
y libera las mariposas bruñidas de paz
en las medias noches de luna.

En mi elegía 
la entonación va con su acento.



jueves, 19 de enero de 2017

Diez de enero




La sonrisa cualifica el brillo de las horas,
y enjuaga de vida los silencios, 
apostada en el verbo
engendro un canto,
orgasmos de vértigo
en los planos del ostracismo.

La desmemoria danza
oficia en las tablas de la poesía,
en vertientes que surcan los atrios del corazón
y bordan noches
en el níveo renglón de la palabra.

La mirada
tiene el color de un pájaro fallecido
y la tarde
el matiz de los rostros
que ruedan alegres
por la geografía de mis córneas.

Adentro de mi desnudez
nadie escucha el tañer de los sueños,
cimbran los eneros
y los diez
forman barricadas
que me amparan de las cacerías
de los años muertos.






sábado, 31 de diciembre de 2016

Año nuevo


Resultado de imagen para imágenes de luces al amanecer


A  punto de prescribir
millones de relojes atizan las memorias,
en trashumancia los recuerdos  
algunos se quedan,
ocultos en el lado izquierdo,
 bolsillo de las reminiscencias.

La música entapeta el atrio
y entre soplos eufóricos
busco las miradas en los rostros, 
retazos de infinito que ornan mi pupila,
un año más
en el azul de las esperanzas.

Mil ojos avizoran la llegada,
matices encendidos
obligan la retina a urdir conjeturas
y los labios plegados,
escudan la alegría que se vierte
sobre las sienes del nuevo amanecer.

Hay que ser probo
para desnudar el alma de egoísmos,
permitir
que el amor viaje en una estela de poesía,
que dancen las virtudes
en la cuerda de una sonrisa
y que el corazón
abra las celosías a la vida,
ella posa núbil
en las ráfagas de luces
del primer día de enero,
tremola dicha
que aplaude su llegada.




domingo, 25 de diciembre de 2016

Diciembre 25






este domingo de regocijo faccioso
propicia intrigas en mis cabellos

construyo alegría 
al evadir las piedras
y nazco cada vez
de las memorias del olvido

una mirada en la calle
ebria de poemas 
me viste
sin que alcance a traducirla

mis sueños tienen alas
y se remontan entre las brisas del ocaso

tañe la campana
secuestrada entre los huesos
y se tornan alondras
mis palmas
buscan las cornisas
en los espacios que palpitan
entre los hombros y el pecho





sábado, 17 de diciembre de 2016

Diciembre, estás aquí





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¡Oh, diciembre!,
encandilas desde la frontera,
tus ojos anegados, lágrimas emanan
y el cerúleo mirar, en nostalgias nos acoge,
adornas con el brillo de tus celajes, la ignominia
al depurar esos excesos, adobo lóbrego de los días;
líberos de la tristeza son tus fulgores. ¡Oh! diciembre ven
cual sortilegio, aúnas corazones, abotonas fe en la solapas
contadas horas y tus cabellos de núbil gracia, serán cipreses
muérdagos en los aleros y en las cornisas, campanas de cristal
las que tañen con las brisas, al entonar sus acordes: ¡Villancicos!
Navidad, la metáfora del amor es un niño, nacido en los corazones
inspirados al enajenar la palabra de oropel, para esbozar la sonrisa
que transfiere, un sentir de hermandad y paz entre las generaciones
que heredarán la tierra, nuestra tierra,  la tierra de la buena voluntad,
madre de nuestros ancestros,  la de nuestros padres, la de nosotros.
¡Heme aquí, diciembre!, con mis ojos que te ansían, con mis manos
que son estrellas cual guirnaldas de tus afectos y lumbre de tu voz
en el perdón, mesa que nos unifica a la hora de la cena fraterna
el amor que nos abraza, el que nos unge de bienaventuranza
al recordar el origen de nuestras fibras, el del primer llanto
de las nuevas vidas que se despiertan en estos planos,
testimonio inalienable de lo ínfimos que somos, tú
hermano en la gracia que existe bajo el cerúleo
resplandor de Su Mirada, yo que avizoro
el nuevo amanecer, en la última
hoja del año, estoy aquí 
y te doy ¡Gracias!
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domingo, 20 de noviembre de 2016

Como beso soy ... en ti









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como beso soy en ti
una llama, longitudinal y húmeda,
sutil hormona zurcidora de tejido enfermo
broquel antepuesto a la deserción de los sueños
inmunizante a la tristeza en horas permeables de afonía
beso circular adherente con mil bocas y labios bermellones
barítonos en los oídos de tu piel, receptora al tintineo de la voz
que emigra de la entraña de mi carne para horadar en la salmuera
acuosa de tu fibra. Beso con sabor a fruta madura, de néctar dulce,
insulinas de montañas regadas por los pétalos febriles de mis rosas,
paradigma del sentir extremo,  en horas viudas de la luz,  bostezo  de
la piel que se abre sin medida,  para albergar la saliva del placer,  ella
la que se vuelve pentagrama en mis conciertos, acordes para lenguas
binarias del amor y verbo dilatado sobre esa estera bruñida con miel.
¡Si, como un beso soy en ti!,  jugoso y profundo,  reservada cosecha
para el tiempo perfecto, ni un antes, ni un después, el ahora llegó
encendiendo fanales en la oscuridad de nuestras desdichas
y soslayando la umbría tristeza que aún se aferra literal
a las lindes de tus pestañas y a los bordes de mi ser.
Soy beso circular, oval o elíptico, emigrantes
puntos sucesivos, cadenas de signos
en los renglones de tu ser.
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